¿Qué significa la palabra PROCRASTINAR?

Para que nos entendamos es posponer o postergar.

¿Pero por qué se procrastina? ¿Nunca te has parado a pensarlo?

Simplemente por querer coger el camino más fácil y cómodo posible. Sin embargo, lo que en principio es así después les conlleva, frustración, ansiedad o estrés.
¿Te resuenan estas palabras? Quizás te sientas identificado/a con alguna de estas frases:

“Ya cuando termine de ver la película, prepararé la comida para mañana”.

¿Para qué voy a presentarme a la oposición si seguramente suspenda y entonces solo habrá sido una pérdida de tiempo?.

¿No te parece mucho más atractivo quedarse en el sofá contemplando una serie de Netflix con un bol de palomitas que terminar esa presentación de PowerPoint para el trabajo?

Eres lo que haces no lo que dices que harás.

¿Lo primero que tienes que averiguar es si eres un procrastinador pasivo o activo?

Hay 2 tipos de procrastinador:

Todos y todas alguna vez hemos pasado por lo mismo. Lo que hay que descubrir es en qué nivel estamos y cuánto nos afecta en nuestra vida. Si es algo que pasa puntual o es una forma de reaccionar continua.

El Procrastinador activo se diferencia como “a propósito”. La persona es totalmente consciente de que bajo presión, cuando llega al límite es más productiva y por ello, lo retrasa.

Los procrastinadores pasivos a menudo se ven paralizados por la indecisión y la incapacidad de autorregularse para completar las tareas. Los procrastinadores tradicionales (pasivos) no logran comenzar a trabajar, lo que los carga de ansiedad, causando aún más estrés e inacción. Retrasan constantemente tareas importantes, incluso después de comprometerse con ellas.

Te dejo unas pautas para que dejes de procrastinar.

1. Cambia ‘tengo que’ por ‘quiero’

Es sutil, pero funciona. Prueba a cambiar ese terrible ‘tengo que hacer esto’ por ‘quiero hacerlo’. En el momento en que cambiamos esa tarea tediosa e inminente.

2. No busques la perfección solo la grandeza.

No pienses que hay exclusivamente blanco y negro, pues también existe una amplia escala de grises. En lugar de 100% o 0% sin nada intermedio, adopta una perspectiva equilibrada. Cuando comiences a sentirte mejor en tu propia piel y a no juzgarte, procrastinarás mucho menos, pues la autoestima también juega un papel fundamental en esta pescadilla que se come la cola.

3. Cambia tu estado de ánimo.

Un truco es comenzar haciendo las tareas más pequeñas para estar de humor para seguir adelante. Te sentirás aliviado de comenzar y satisfecho de haber hecho algo. En un estudio de 2013, el Dr. Timothy Pychyl y sus colegas descubrieron que las personas postergan las cosas no necesariamente para evitar una tarea tediosa o abrumadora en sí misma,

sino para evitar los sentimientos desagradables relacionados con dicha tarea.

4. Usa la tecnología para luchar contra la tecnología.

Internet es un tesoro para los procrastinadores, y podemos pasar horas perdiendo el tiempo y leyendo acerca de la nueva invasión de zombis o las últimas noticias sobre el covid-19. Pero también es útil: muchas aplicaciones te ayudarán a mantenerte alejado de Instagram y concentrado en tus tareas. Incluso puedes inspirarte en el método Pomodoro: trabaja durante 25 minutos, utilizando alarmas, y después haz pequeños descansos para sentirte con las pilas cargadas.

5. ¿Eres procrastinador realmente?

Los pasivos coinciden con nuestra comprensión tradicional de la procrastinación: están paralizados por la indecisión, no pueden comenzar y lo hacen mal. Los activos, sin embargo, toman la decisión deliberada de posponer el trabajo hasta el último minuto para maximizar la motivación o el rendimiento. Si procrastinas porque trabajas mejor bajo presión, felicidades, eres un procrastinador activo.

En definitiva Yo procrastino, Tú procrastinas y Él o Ella procrastina. Todos perdemos el tiempo cuando tenemos que hacer alguna tarea que no nos hace especial ilusión. Es algo intrínseco del ser humano y que, sin embargo, nos evita hacer trabajos importantes y, lo que es peor, provoca que nos sintamos mal con nosotros mismos. El cambio empieza por ti. Tu autoestima tiene mucho que ver en el proceso, un simple cambio de palabras es más que sutil o incluso la procrastinación a veces es útil (y no hay que fustigarse).

Si necesitas más herramientas personalizadas y llegar a la raíz del por qué estás procrastinando, yo puedo acompañarte en este proceso. Rellena el formulario de contacto o escríbeme directamente clicando el botón de WhatsApp para más información.

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